7 dic 2010

¿Adiós a la  APPO?

Eric Joch Castillo
Era enero de 2005 y los tres indígenas, Abraham Ramirez (aún preso), Juventino y Noel Garcia (liberados), originarios de Santiago Xanica, en la Sierra Sur de Oaxaca, eran detenidos en un fuerte operativo de la Policía Estatal, culpándolos de un homicidio; mientras diversas organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos han mantenido la lucha por su libertad al considerarlos presos de conciencia. Este hecho marcará el inicio de un régimen que desde el 2004, meses antes de tomar posesión, asumía una absurda, torpe y cínica postura ante las organizaciones y líderes disidentes.
Hace 6 años Ulises Ruiz toma las riendas de la administración estatal, y con sus desplantes públicos va emergiendo una población llena de hartazgos y una serie de organizaciones políticas, sociales y sindicales se plantean presionar a la Sección 22 del SNTE para que se asuma en acciones contundentes contra el ulisismo amenazante y para que también sea el eje articulador de una serie de movilizaciones unitarias que pudiesen frenar la inminente política represiva que se instauraba en los albores del mencionado año 2005.
Muchos especialistas y académicos han hablado en términos cronológicos y analíticos sobre lo que paso en el 2006 en Oaxaca. Hemos conocido testimonios pero también hemos desconocido muchas historias que nos pueden hacer formular mejores interrogantes ante lo que sucedió durante 6 meses en la Ciudad Capital y en diferentes regiones. Sin embargo todavía hay organizaciones como el Frente Popular Revolucionario (FPR) y personas como Azael Santiago Chepi (Secretario General de la Sección 22) que repiten el mismo discurso de siempre, vilipendiando la imagen de un tirano que ha demostrado ser más inteligente que ellos.
Ulises deja el gobierno de Oaxaca, coberturado por las fuerzas políticas tricolores más empoderadas en el país, llevó el cinismo hasta donde ningún político ni del PRI, PAN o PRD han podido llevar todavía, se va agradecido por una Appo-membrete que durante mucho fue su sombra, pero que también fue el grupito de líderes con los que se puede negociar o el grupito de activistas a los que se les puede hostigar y no pasa nada; un grupito de “reacción momentánea ante la represión”.
Se sabe que la APPO fue un gran frente de personas y organizaciones, creado con ingenio por una gran asamblea de líderes sociales, comunitarios y políticos que, apoyados en una coyuntura política que ponía contra las cuerdas al gobierno, vieron la oportunidad histórica de generar un ambiente de crispación social para encauzar las demandas sociales y restablecer una nueva gobernabilidad, sin embargo, eso era en teoría el buen discurso de los líderes y de los organismos de la llamada “sociedad civil”, también adheridos al “frentote”. Vendría después la materialización del vanguardismo, propio de la vieja izquierda mexicana, que reduciría a esa APPO a una dirección “provisional” de especialistas en el activismo, en un circulo cerrado de líderes que buscaban objetivos concretos y particulares.
También la APPO sigue siendo el símbolo de identidad ancestral-comunitario de mucha gente inconforme que piensa que algo debe pasar para que las cosas cambien. Saben que fuera de que haya un puñado de activistas, oenenges y grupitos egocéntricos que se pelean ridículamente entre sí y a los que tampoco nadie les cree, pueden suceder cosas sin vislumbrarlas claramente, pero que tendrán que suceder.
Después de la derrota, a partir del 2007 se organizaron “asambleas” y hasta “congresos estatales” para legitimar el liderazgo de estos appos. Para eso servían los monigotes líderes de la 22, para avalar esas reuniones de activistas que dicen representar la inconformidad del pueblo de Oaxaca, como la recién Convención Estatal Democrática del FPR-Sección 22, apenas en noviembre de este año. Y es que este grupo estalinista es el grupo appo mejor organizado, el que sabe luchar por sus objetivos y que le madruga a organizaciones como el Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEP) y demás activistas que buscan apoyarse en la 22 y en el membrete-APPO para hacerse propaganda, pero consiguen muy poco. Para dicha convención los estalinistas le robaron el nombre a una iniciativa que en septiembre de 2009 la organización Comité de Defensa ciudadana (CODECI) dio a conocer para participar en las recientes elecciones a gobernador, hecho que fortaleció a esta última, después de la derrota del PRI y que hizo más temerario, para las elites partidistas, al líder codecista Catarino Torres Pereda, recientemente asesinado.
Las oeneges, Flavio Sosa, el FPR y demás emblemas del oportunismo y el agandalle, decidieron participar en las elecciones dentro de su propia lógica. Por otro lado, los radicalosos (también appos) decidieron no participar, usando el argumento ramplón de que todos los partidos son iguales, cosa que todos ya sabemos. Sin embargo hubo personas y organizaciones que nunca se han ufanado de ser appos o líderes de tal y decidieron participar en las elecciones mostrando compromiso y responsabilidad social. Si los movimientos sociales y activistas no han podido hacer nada que les otorgue la credibilidad suficiente para decirse miembros de la APPO, lo menos que debieron haber hecho es participar de forma seria en el proceso electoral, no para respaldar al diodorista Gabino Cue como los oportunistas, sino para lograr impedir que el PRI ganara. La derrota de Ulises se dió y fue por el voto útil de quienes sintieron la responsabilidad y sobre todo la necesidad de hacerlo.
La APPO-frente sirvió a todo tipo de oportunismo en el 2006, incluido al oportunismo gremial de los profesores de la Sección 22. La APPO-membrete sirvió para alimentar el ego de los líderes o activistas que viajaron a Europa a erigirse como emblemas y que mantienen presencia en los medios como manera de sobrevivir políticamente o que desde un supuesto exilio se dicen magonistas, como el caso del profesor Raul Gatica que siempre ah vivido del discurso zapatista sin hacer nada serio.
Se va Ulises y se va su sombra política llamada APPO. El oportunismo de los líderes nunca le afecto y tampoco le afecto el egocentrismo de los radicalosos que no generan ningún peligro. El panorama político se vuelve más complejo con la entrada del nuevo gobierno, mucha gente esta consciente de que se vienen tiempos aun más difíciles para Oaxaca, el símbolo de cambio de Gabino Cue solo es eso y si hay esperanzas también hay un hartazgo generalizado. No se irán los problemas de fondo, más bien el movimiento social tiene que cargar con los activistas y líderes en mención, pero más allá de ello tiene el reto de dejar la propaganda o pleitos vergonzosos y de comenzar a trabajar realmente desde las regiones o comunidades. Los appos tienen el reto de autolimitar su ego, que será muy difícil y es como pensar que los profesores van a dejar la simulación política. El movimiento social necesita dejar de hacer el ridículo, necesita buscar retomar de manera seria y sensata los temas de represión: Los muertos del 2006, San Juan Copala, Bety Cariño, Jyri Jaakkola, Catarino Torres, los desaparecidos políticos, los presos Loxichas, Abraham Ramirez, etc.
Muchos estamos hartos de los discursos, de la propaganda monótona, de las marchas, de los plantones y de la mediocridad de los luchadores sociales oaxaqueños, pero en este momento en el que cambiamos de patrón, es necesario admitir que todo el que busque un cambio debe comenzar a transformar sus formas de trabajar. Es urgente poner los pies sobre la tierra y darse tiempo para reflexionar ya que ahora no existirá el tirano que tiene la culpa de todo, lo único que existirá es el trabajo colectivo y la alternativa de destruir nuestras formas caducas de relacionarnos entre personas comunes. Quizás así pueda quedar de lado la APPO del membrete, del oportunismo y del egocentrismo, quizás.
A la memoria del brillante luchador índigena, Catarino Torres Pereda.

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