14 jun 2007

Ulises Ruiz, el sexenio perdido de Oaxaca


Por: Raúl Toledo Dehesa

A un año de la represión policíaca más brutal de que se tenga memoria en contra del magisterio y del pueblo oaxaqueño, es pertinente hacer una reflexión en torno al sexenio perdido que representa el gobierno de Ulises Ruiz.
A Ruiz Ortiz le quedan únicamente tres años como gobernador pero el daño que su administración le ha imputado al pueblo oaxaqueño, a la maltrecha economía local, al tejido social y a la relación entre los propios oaxaqueños, tardará más de 25 años en poder ser recuperada y se compara por sí solo al daño y perjuicios cometidos por quienes le antecedieron en el cargo.
Las heridas provocadas por el conflicto acentuaron la realidad que vive nuestro estado: gobiernos ineficientes y funcionarios corruptos señalados por su enriquecimiento inexplicable; ausencia de obras e infraestructura; carencia de una política de apoyo a lo queda del campo; disminución en la captación turística; migración creciente; desempleo y subempleo a niveles de países africanos; ausencia de políticas públicas para promover la inversión, y ni que decir de los índices de desarrollo humano de los oaxaqueños.
Todo en el presente y futuro de Oaxaca representa un futuro incierto, nubarrones se asoman en el azul del cielo oaxaqueño y de lo que queda de este gobierno, no hay de donde jalarse, agarrarse para impulsar a nuestro estado.
¿Alguien se acuerda de las propuestas de gobierno de Ulises Ruiz? ¿Alguien tiene idea de lo que este gobierno puede ofrecer a inversionistas? ¿Podría un empresario o alguna empresa confiar en la “estabilidad” de Oaxaca para hacer importantes inversiones en el área del turismo, por ejemplo? ¿Alguien sabe que carreteras, aparte de la de Oaxaca-Istmo, que es el claro ejemplo de presuntos actos de corrupción de la administración pasada y actual, se está construyendo en Oaxaca?, ¿cuántos caminos se han recuperado?. ¿A qué pueblos puede acudir Ruiz Ortiz sin que sea rechazado por los propios pobladores?, ¿Qué apoyos brinda a los pescadores del estado, a los productores de mezcal? ¿ En que ferias nacional o internacional se ha participado para apoyar a los artesanos y productores de la entidad?
Oaxaca y los oaxaqueños, tiene razón el ministro Góngora Pimentel, tienen la sed de justicia por dentro, la tienen enterrada hasta la médula. Y eso solo es consecuencia de los años de atraso, de marginación, de olvido y desesperanza.
Oaxaca huele a impunidad. Nadie, ningún gobernador osó llevar a la cárcel, y vaya que lo merecían a exgobernadores como Heladio Ramírez López, prominente empresario campesino; a Diódoro Carrasco Altamirano, converso diputado panista, a José Murat, los mismos que durante los últimos 24 años se dedicaron a hundir en la miseria a miles de oaxaqueños.
¿Alguien recuerda dónde están los funcionarios de esas administraciones que se vieron involucrados en actos de corrupción?
¿Quién ha hecho algo por saber de dónde salieron los recursos para que exfuncionarios sean propietarios de ranchos y cientos de hectáreas en el Istmo y la región de Tuxtepec?
De Diódoro Carrasco se recuerda únicamente la mal trazada carretera de Tehuacán a Oaxaca, que hoy en importantes tramos muestra la dificultad para ser transitada.
Hoy se cumple un año de que el gobernador Ruiz Ortiz y sus funcionarios tomaran la decisión de reprimir al pueblo de Oaxaca y al magisterio. ¿Quién dio la orden? ¿Sería capaz el gobernador de dar a conocer la minuta o el acta de la reunión donde su gabinete tomó la decisión de reprimir pasando por encima de los derechos más elementales?
Oaxaca lamentablemente se debate entre el crimen, pero no entre el castigo, por el contrario, la sed de justicia de la que habla el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no tardará en salir a flote.
El sexenio se perdió, qué podemos esperar de lo poco que queda de este gobierno.

La respuesta es terrible y se la dejo a usted, estimado lector.

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